domingo, 24 de mayo de 2009

El negocio del ¿artista?


José María Guelbenzu ha escrito en El País de hoy una nota de opinión titulada “Sobre piratas y ladrones” en la cual expresa su disconformidad por el comportamiento de aquellos a quienes llama “el internauta pirata”.

Leído su articulo queda muy claro que para Guelbenzu un “internauta pirata” es un ladrón y su esfuerzo va dirigido a comprobarlo, de manera razonada y fluida (no por nada es escritor) mediante distintos ejemplos.

Dice Guelbenzu que “El internauta pirata considera indiscutible su derecho a ser pagado por su trabajo, pero, ¡oh paradoja!, considera igualmente indiscutible apoderarse, sin pagar por ello, del trabajo ajeno en nombre de la libertad”. Esto es, lisa y llanamente, una falacia ya que es falso que los internautas que se descargan contenidos protegidos estén en contra de que su autor no sea pagado por su trabajo. El fallo en el raciocinio de Guelbenzu radica en que el internauta considera que ese trabajo ya ha sido pagado en su momento y que no es lícito que una persona disfrute de una situación de privilegio frente a sus otros conciudadanos, que cobran por su trabajo solo y cuando realizan ese trabajo y una sola vez, una sola vez, no cada vez que alguien usa o copia su trabajo o consigue ganar dinero gracias al fruto de su trabajo.

Para Guelbenzu es normal que una persona cobre regalías por un trabajo realizado hace diez años durante toda su vida cada vez que alguien haga uso de el mismo, sin embargo, y pese a que la costumbre nos haya hecho admitir esto, si lo analizamos veremos, al menos yo lo veo, que no existe mucha diferencia entre ese supuesto “derecho” y los “derechos” que poseían los nobles franceses, entre ellos el de estar exentos de cargas impositivas (ver “Revolución Francesa” ). Es más, podríamos afirmar sin miedo a equivocarnos que si la nobleza de Francia gozaba de privilegios los artistas también han sido privilegiados por la ley que protege los derechos de autor, que debería llamarse “privilegios de autor”.

Dice también Guelbenzu que “Balzac, el artista, amparándose en la reproducción técnica, empezó a cobrar por pieza vendida. Cuando los intermediarios entraron en escena se montó una cadena de negocio al final de la cual estaban los autores”. Se montó un negocio cuya finalidad no era promover o difundir el arte o la cultura, sino la ganancia (es imposible entender la idea de negocio sin incluir en el la finalidad de obtener beneficios), es decir que antes de Balzac a nadie le importaba que los derechos de autor no existiesen y pese a ello se registraron innumerables avances en todas las artes y ramas del pensamiento humano.

Pero no fue Balzac el primero, como dice Guelbenzu, porque ya en 1710 se había otorgado la primera protección formal al derecho de autor a través del Estatuto de la Reina Ana de Inglaterra, que crea el derecho exclusivo a imprimir, mientras que en España la primera ley data de 1762 y en Francia hubo que esperar al final de la revolución francesa para que en 1791 se suprimieran los privilegios de los impresores y surgiera el derecho de autor en favor de los creadores (Einstein Alejandro Morales Galito “El Derecho de Autor”), mientras que Honoré de Balzac nace en 1799 en tours falleciendo en París en el año de 1850, es decir, bastante después.

Como bien dice E. A. Morales Galito en su monografía antes citada: en el año 25 a.c., Marco Vitruvio lo recogía en su Libro Séptimo, De architectura, diciendo: Ahora bien, así como hay que tributar merecidas alabanzas a éstos, incurren en nuestra severa condenación aquellos que, robando los escritos a los demás, los hacen pasar como propios. Y de la misma manera, los que no sólo utilizan los verdaderos pensamientos de los escritores, sino que se vanaglorian de violarlos, merecen reprensión, incluso un severo castigo como personas que han vivido de una manera impía".

Y esto es cierto, el verdadero y único derecho que ostentan los autores es el de que su nombre esté indisolublemente unido a la obra que ha sido de su autoría, obra que deja de pertenecerle una vez difundida ya que pasa a ser de acervo popular, pasa a ser cultura, y la cultura es propiedad todos los que la comparten o adoptan.

Lo que es cultura ha de ser compartido libremente. Esto no implica que los autores no merezcan “ganar dinero” por lo que han hecho, pero si consideramos que ganan dinero al contratar con la editorial y ganan dinero de cada libro que venden con esa editorial, posibilidad esta que pocos trabajadores tienen (generalmente los que trabajan a comisión de ventas) resulta poco menos que increíble tener que garantizarles que cobrarán una X suma de dinero cada vez que su obra sea reproducida, interpretada, recitada, cantada, etc., por alguien durante toda su vida y gran parte de la vida de sus herederos.

¿Tiene un policía o un bombero derechos similares? ¿Un trabajador metalúrgico? ¿Un enfermero? No son creadores, será la respuesta, y esta respuesta lleva a pensar que el hecho de ser un creador hace natural el hecho de que posean privilegios. Como antes el ser noble, por decir algo.

Ser un creador es posible porque hay muchos que no crean pero que trabajan, día a día, y mantienen la sociedad en funcionamiento. Sin estas personas no solo el crear, sino el vivir, sería materia en discusión ¿Se imaginan un mundo sin panaderos, bomberos, policía, maestros, médicos, obreros, basureros, etc.? Podemos imaginarlo, basta con retroceder unos cuantos miles de años, pero no es bonito. ¿Se imaginan un mundo sin artistas? Sería aburrido, tal vez no sería bonito, pero podríamos vivir y no, simplemente, sobrevivir.

Y habría artistas, porque seguirían existiendo personas que escribirían poemas solo por el placer de escribirlos, que nos contarían chistes durante el trabajo para reírnos un poco, que cantarían canciones solo por cantarlas, sin esperar nada más a cambio que el hecho de que disfrutemos con ellos.

Y eso es, verdaderamente, ser un artista. Que hoy tenga la posibilidad de vivir de sus creaciones es hermoso, verdaderamente bello, pero su deseo de poner alambrados al disfrute de la cultura solo para maximizar sus ingresos es, por lo menos para mí, una actitud que los aleja del arte por el arte mismo. Una actitud que los acerca al mercantilismo.

No, Sr. Guelbenzu, los internautas no consideramos que ustedes no deban recibir un pago por sus creaciones, pero hemos conocido la libertad virtual en la red y eso nos ha dado la visión de lo que sería un mundo verdaderamente libre y, pese a quien le pese, eso ha iniciado un cambio de mentalidad que considero es imparable, quizás puedan frenarlo, pero no ya pararlo.

Los internautas creemos que ustedes han recibido un pago más que justo por lo que han hecho, pero también creemos que, como todos, ustedes han de cobrar una sola vez por cada trabajo realizado y no han de seguir cobrando de por vida, se le dé el uso que se le dé a lo por ustedes creado y eso es lo que pocos comprenden, que vivimos en una sociedad donde existen derechos, es cierto, pero donde ya no hay lugar para los privilegios.


Imagen extraída de iPodizados.com

5 comentarios:

Wiliam Ajanel dijo...

el verdadero y único derecho que ostentan los autores es el de que su nombre esté indisolublemente unido a la obra que ha sido de su autoría, obra que deja de pertenecerle una vez difundida ya que pasa a ser de acervo popular, pasa a ser cultura, y la cultura es propiedad todos los que la comparten o adoptan. Pero los artistas [mercenarios] de hoy en día no consideran el arte como cultura, sino como un producto de mercadotecnia que tienen a bien inmortalizar como fuente de ingresos económicos, una idea particularmtente contraria a una verdadera expresión artística...

Te lo has currado el post, tanto así que me sentí obligao a menearlo, espero no te moleste.

Un saludo :-)

poquetacosa dijo...

Se olvida de mencionar, también, el señor Guelbenzu, que el ominoso internauta pirata ha aflojado tambien, en concepto de canon compensatorio, una pasta gansa destinada, precisamente, a compensar su derecho a copia

Sergio G. Rabadá dijo...

William, gracias por menear el comentario, gracias a eso creo que hoy he roto mi record de visitas diarias.

Poquetacosa, tienes razón en lo del canon, tema que no he recordado tocar mientras escribía este post, gracias por traerlo a colación.

Un abrazo a ambos.

Pablo dijo...

Como artista y creador que soy no podría estar más de acuerdo contigo.

Felicidades por el post

Un abrazo

Sergio G. Rabadá dijo...

Gracias, Pablo, por estar de acuerdo y también me alegra que sea un artista quien lo haga.

Un abrazo.