jueves, 8 de noviembre de 2007

that is the question

Uno acostumbra escuchar porque alguna vez supo descubrir que escuchar es bueno, permite aprender, conocer otros puntos de vista, ampliar su criterio. Uno descubre en algún momento de su vida que quienes han de hablar son los maestros, que los alumnos han de escuchar y que ese es el camino a la sabiduría. Luego, uno pierde la fe en la sabudaría y comienza a cuestionar muchas cosas que le han enseñado, pero igual sigue escuchando y manteniendo su opinión escondida, en secreto, apenas si la comenta en su círculo de amigos más íntimos. Al fin, lo que ha de explotar explota, y uno habla.

Uno habla de distintas maneras. Se puede hablar con la voz o con la palabra escrita, se puede dialogar o hablar a multitudes. Se habla no solo para enseñar lo que uno cree haber aprendido, sino para contrastar lo que se cree saber con lo que otros creen saber y de ese contraste se puede extraer un nuevo aprendizaje. Pero este aprendizaje no está basado en la autoridad, sino en el intercambio de ideas y opiniones que suman o restan a determinadas estructuras de pensamiento. De la mayor o menor flexibilidad del pensamiento depende si esa estructura evoluciona, crea anticuerpos para evitar los nuevos conceptos, o directamente trasmuta a una nueva forma de ver las cosas.

Suelo leer mucho en otros blogs y hace poquísimos días he leído un artículo en la bitácora Im-Pulso acerca del abandono que el gobierno de los Estados Unidos ha hecho de determinados servicios , el artículo se llama EEUU: El socorro eficiente solo es para los ricos y aconsejo leerlo.

El artículo trata acerca de como por razones de presupuesto, el gobierno de los EE.UU. ha tenido que recortar los gastos en determinados servicios públicos para orientar lo ahorrado hacia el sostenimiento de sus tropas en Irak, lo que dió origen a una serie de comentarios en los cuales se planteó un disenso entre algunos que sosteníamos (y sostenemos) que los estados democráticos tienen la obligación de garantizar el acceso a la educación, a los servicios de salud y garantizar en lo posible la seguridad de aquellos que viven en el territorio que controlan contra la opinión de otros que afirmaban que pedir eso era solicitar un estado del tipo paternalista y que los servicios de salud, educación y seguridad estarían mejor en manos privadas.

El problema que se plantea, entonces, es el siguiente: ¿si el estado no garantiza el acceso a un servicio de educación gratuito, si no garantiza el acceso a un servicio de salud gratuito, si no ofrece un servicio de seguridad gratuito, para qué cobra impuestos? ¿Cuál es la función del estado moderno, que es lo que debe hacer, a que debe dedicar sus esfuerzos?

Esa es la cuestión a contestar. De la respuesta será posible deducir un cúmulo de nuevas cuestiones, como suele suceder casi todas las veces que se plantea una pregunta de este tipo, que nos permitirán, quizás, comenzar a delinear las obligaciones y responsabilidades de los estados democráticos del siglo XXI.

5 comentarios:

entrenomadas dijo...

Veo que la conversación continua.
¿Estado no no Estado? igual pensaba en esto Hamlet y se equivocó con el verbo to be.
Saludos



PD: Por cierto, me encanta el título del blog.

Sergio G. Rabadá dijo...

Sí, la conversación continúa pero las respuestas escasean.

Gracias por pasarte por aquí.

Un abrazo.

Eifonso Lagares dijo...

Es un tema muy interesante. Para mi el estado debe garantizar unos mínimos y algo más en educación , sanidad, seguridad y vivienda. Más tipo cheque-bebe, cheque-alquiler ya me gusta menos al tratar a todos por igual y para eso tenemos el caso anterior (los mínimos y algo más) y lo justo es dar al que más lo necesita y el estado tiene una herramienta para la redistribución de la riqueza mediante la recaudación del Impuesto sobre la Renta Personal de cada uno.

Otra cuestión es que nivel de servicios mínimos queremos y entonces con cuanto estamos dispuestos a contribuir.

Desde luego gratis no hay nada, cuando hablamos de educación gratis, sanidad gratis, etc. es una demostración de que no apreciamos en nada los impuestos que aportamos.

Un saludo

Sergio G. Rabadá dijo...

Eifonso, tienes razón, uno acostumbra a olvidar que es quien le paga el sueldo a todos los funcionarios públicos desde el presidente para abajo, en España, también se le paga el "sueldo" al Rey de la misma forma, con lo producido por los impuestos.

Esto, supongo, es hija de esa actitud de muchos políticos que tan bien señala Félix Soria en su bitácora Im-Pulso y que transcribiré aquí:

"¿Por qué tantos políticos están convencidos de que los administrados deben darles las gracias por construir carreteras, colegios, depósitos de agua, depuradoras, líneas férreas o simples aceras en una vía urbana?
Cuando esos políticos que hacen favores dejen de considerarse benefactores y salvadores de no se sabe qué, y asuman su función con la naturalidad que corresponde --sin necesidad de colgarse medallas cada día-- se habrá dado un paso fundamental para dilucidar qué tipo de Estado más conviene a la mayoría".

Cómo ves, es esta especie de actitud paternalista la que promueve el olvido de que todo lo que un gobierno da a la gente es pagado por los bolsillos de la gente de una u otra manera. Pero lo que me parece indecente es la existencia de una actitud de sálvese quien pueda, una especie de admisión de que si no puedes pagar por tu salud, pues embrómate, si no puedes pagarte seguridad, pues arréglatelas y asi en todas esas cosas que conciernen al estado.

Esto es lo que me indujo a hacer mi pregunta ¿Para que pagamos impuestos al estado?. Indudablemente se pagan impuestos para que estos retornen a la comunidad en forma de servicios, mantenimiento de la infraestructura pública, etc. Siempre he creído que ese es el objetivo de la carga fiscal.

Gracias por tu respuesta. Un abrazo.

Anónimo dijo...

la función del estado moderno, es mantener un pulso constante social que no produzca el quiebre de las instituciones democraticas.

justmente estados unidos no sufre quiebres en las instituciones democraticas.
los lineamientos estan dados en las cartas magnas (constituciones).

con derechos de 1.2.3 grado segun el estilo politico. y los intereses del pueblo.

las lecturas de estos derechos soberanos segun los intereses dan resultados sociales.
una sociedad conforme al regimen dentro de los parametros constitucionales o una sociedad disconforme frente a los mismos.

pero los estados sin un porsentaje de disconformidad son sospechosos, por lo tanto la existencia de un porcentaje de "disconformes corroboran los regimenes sociales".

creo que es una cuestion de idiosincracia, en general a los estadounidenses les gusta pagar porque eso los hace triunfadores.
el porcentaje de la generalidad que no le gusta pagar debe ser bajo.

y mas alla de toda esta pavada.
evidentemente gustavo no estas hablando de estados democraticos sino de estados globalizados.
antento que ante la globalización otros sistemas de gobierno son puestos en la mira.
etc, etc. etc.
me voy a dormir porque estoy aburrida.

saludos rebeca.