viernes, 14 de diciembre de 2007

teoría del asedio


Supongo que alguien por allí estará escribiendo una “Teoría del asedio” que explicará, o intentará explicar, porqué determinadas regiones viven la inmigración como un fenómeno del que hay que defenderse como si los inmigrantes asediaran su civilización con el único fin de saquearla. Tal vez todo provenga de “mi tribu, tu tribu” y “yo bueno, tú malo” o sea un subproducto del miedo provocado por el siempre vigente sentimiento de precariedad que posee nuestro entorno, ese sentimiento de “nada es seguro” o “todo cambia para peor”.

Por otra parte, resulta interesante comprobar como el imperialismo sigue también vigente aún cuando en lugar de ser explícito como en el pasado, cuando las grandes naciones del mundo dominaban en la práctica sus posesiones coloniales, tiende a ser implícito, a estar incluido en determinadas decisiones a través de las cuales las grandes naciones influyen en las economías más débiles. Las grandes decisiones son decididas por un grupo pequeño de países que luego trasladan esas decisiones a la categoría de imposición para las restantes naciones. Un país, por ejemplo, que decida por su cuenta desoír el tratado internacional contra la proliferación de armas nucleares y se decida a realizas investigaciones para el aprovechamiento de la energía atómica como arma, fabricar la bomba A en síntesis, es considerado un fuera de la ley peligroso por las otras naciones, sobre todo por aquellas que impulsaron ese tratado que son, inconsecuentemente, las que poseen más armas atómicas. Dicho tratado aparece ante los ojos de todos como un intento de preservar la vida en la tierra, más también puede ser una forma de garantizarse el ser los más fuertes: Yo, que tengo la bomba atómica, bueno mientras que vos, que deseas tenerla, malo.

Si unimos el sentimiento de estar asediados por una humanidad que codicia nuestros bienes a la idea de un imperialismo no expresado pero vivo aparece ante nuestros ojos la imagen de una antigua ciudad amurallada, rica y poderosa, rodeada por una baraúnda de acosadores harapientos y débiles que solo desean entrar para saquear sus bienes y violar sus mujeres.

La imagen no puede ser más lejana a lo que sucede en la realidad ya que los “acosadores” desean, sí, entrar en la ciudad amurallada pero para compartir y proveer a su riqueza, esto implica que la noción de asedio sea una noción no coincidente con la realidad y, por lo tanto, podríamos suponerla una clara muestra de alienación de la cordura pero ¿La cordura de quién?
Por un lado tenemos al Estado y los grupos de poder económico, que directa o indirectamente se benefician de esta situación, por otra parte tenemos a quienes sostienen a este Estado, actores necesarios que no conocen, porque no se les permite conocer, lo que se esconde detrás de las decisiones que se toman. ¿Cómo se benefician los Estados? Al crear la situación “nosotros o ellos” todo Estado halla determinadas prebendas entre las que se incluye el aumento de su poder práctico, esta situación fue la que permitió aprobar, como lo he comentado en varias ocasiones, la Patriot Act en los EE.UU., una ley que lesiona todos los derechos de aquellos individuos sospechosos de llevar adelante actividades terroristas, y todos sabemos (o habríamos de saber) lo elástica que es la palabra “sospechoso”.

Si estudiamos el pasado reciente veremos que la forma acostumbrada por quienes están ocupando el gobierno en un Estado de presentar las medidas a tomar es “sí a las medidas o desastre”, esto es exactamente lo mismo que decir “o hacen lo que les decimos o nos hundimos”. La oposición por su parte contesta apenas cambiando un término “no a las medidas o desastre”, ambos, el gobierno y la oposición, juegan al “nosotros o ellos” cambiando el nosotros por prosperidad, u orden y el ellos por crisis o caos. El tercer integrante de este juego es el miedo, es decir, incentivar el miedo que nos produce saber de la precariedad de las cosas, como si una sociedad fuese un castillo de naipes y la sola caída de uno de ellos la condenara al derrumbe cuando, y esto es comprobable, muchos naipes se caen continuamente del castillo sin que este se venga abajo.

Los Estados, entonces, consiguen manipulando este miedo a lo precario, que es también miedo a las consecuencias del cambio, la aprobación de poderes que de otra forma no podrían haber obtenido, el Estado tal y como está hoy concebido precisa mantener a la gente en estado de ansiedad porque cuando la gente está en estado de ansiedad es cuando peor razona ¿Por qué? Porque cualquier persona insegura o ansiosa busca la satisfacción inmediata de sus necesidades sin preocuparse por lo que pueda ocurrir mañana, razona a corto plazo por no decir a plazo inmediato. Por otra parte, una persona segura y tranquila normalmente se toma su tiempo para pensar y decidir y es, por lo tanto, mucho más difícil de manipular (aunque no imposible).

Ahora, también debemos aceptar que una sociedad está conformada por más de un tipo de persona, esto es, ninguna sociedad está compuesta por un 100% de ansiosos o temerosos o por un 100% de seguros y tranquilos sino por una mezcla de ellos, por gradaciones de estos dos estados. También hemos de aceptar que una persona segura y tranquila a la hora de decidir si compra una casa puede ser una persona ansiosa e intranquila a la hora de decidir la conveniencia de cambiar a su hijo de colegio, o la conveniencia de cambiar su trabajo. Somos como un caleidoscopio en el cual cada cristal de colores es uno de los aspectos de nuestro carácter y temperamento.

Aquí entra en juego la necesidad de los Estados de contar con la forma, o posibilidad, de dominar o influir los medios a través de los cuales las personas adquieren esa información y esto lo consiguen, por lo general, a través de los grupos de poder económico que pueden controlar a estos medios. Las formas son sencillas y creo que ya las he comentado en su oportunidad. Una de las maneras es a través de la contratación de espacios publicitarios, la otra es directamente adquiriéndolos o adquiriendo una proporción significativa de su capital accionario.

De ambas forman pueden presionar e influir en la línea editorial de cualquier medio informativo y si se influye en esto también es posible tamizar y trasfigurar la información que recibirá el ciudadano en ese Estado y esto, además, también es comprobable contrastando las noticias en distintos medios dentro de un mismo Estado, a menos este sea totalitario, donde los medios de información controlados por grupos de poder económicos afines al gobierno y los medios controlados por grupos afines a la oposición suelen dar la misma noticia con distintas conclusiones, lo que para uno es acertado, para el otro está contraindicado, lo que para uno es una victoria, para el otro una derrota.

Si un Estado puede controlar o influir en los medios de información puede, entonces, influir en el estado de ansiedad de las personas que viven en su territorio y pueden influir en las decisiones de aquellas personas que, pese a todo, conserven la mente fría dándoles información equivocada. De hecho, esto se hizo durante la segunda guerra mundial para preparar la invasión aliada a Normandía.

Es decir que la “teoría del asedio” se caracterizaría por la generación de la idea, en el inconsciente colectivo, de que todo lo obtenido puede esfumarse en un segundo por culpa de un grupo de personas, un país o conjunto de países, es una variación de la fórmula de “nosotros o ellos” en la cual nosotros somos los asediados, y por lo tanto los buenos, y ellos son quienes nos asedian, y por lo tanto los malos.

Así suelen presentársenos los hechos facilitándonos abundante información a la cual, anteriormente, se la ha adaptado para que conduzca al objetivo deseado.

Eso evita que nos hagamos determinadas preguntas como, por ejemplo ¿Es correcto que las grandes empresas obtengan beneficios cada vez más elevados mientras que sus trabajadores no hayan recibido aumento de salarios? ¿Por qué jamás se llega al empleo pleno? ¿Por qué a menores ingresos, mayor es la proporción de ellos destinados a sostener los gastos del Estado? ¿Cuál es la imagen de “mundo ideal” a partir de la cual se diseñan las grandes estrategias destinadas a alcanzarlo?

Una sociedad sana no debería tolerar, nunca más, que se le obligase a decidir entre “nosotros o ellos” porque este tipo de disyuntivas han sido utilizadas ya en el pasado y con resultados funestos. La inquisición, el nazismo, el racismo, la xenofobia, el sexismo, el belicismo, se caracterizan por la utilización de esta disyuntiva como base de planificación de su propaganda. Debería de aceptarse, como ley común o principio ético, que las sociedades se engrandecen a través de la solidaridad, jamás a través del egoísmo.

domingo, 9 de diciembre de 2007

¿el rey ha muerto?



¿Cuál es la razón de ser del estado democrático? Cuando más leo acerca de este tema más creo que estamos meando fuera del tiesto. No puede ni ha de concebirse, según mi entender, que el estado democrático esté para ser sostenido por los ciudadanos que conforman ese estado sin que él tenga ninguna obligación respecto a ellos, pero parece ser que muchos creen que es así y de hecho lo han escrito en ensayos y libros más que celebrados.

El estado no ha de ser solamente economía, ni defensa, ni salud, el estado ha de ser bienestar, vida, interés por sus integrantes, el gobierno de un estado democrático ha de ser un servidor de sus ciudadanos y no la viceversa de esto, porque esa es la única razón que justifica su existencia.

Si el estado solo ha de estar para servirse a sí mismo generando una clase política y burocrática, una nueva aristocracia, que vive a expensas de los demás ciudadanos ¿En que se diferencia de una monarquía? Si el estado solo ha de procurar la protección de sus fronteras estando los ciudadanos obligados a proveer a sus gastos en este sentido y para sostener y pagar a quienes se dedican a ello ¿En que se diferencia del feudalismo?.

Quienes componen un gobierno democrático no son señores, son nosotros, no son una nueva aristocracia, son nosotros, provienen de nosotros, son elegidos por nosotros para servirnos y a cambio de ello reciben un salario pagado por nosotros. Ellos han de cuidar de nuestro bienestar y de nuestra salud y de nuestra seguridad, para eso los hemos elegido. Ellos han de cuidar que no se aplique una ley de la selva que permita al fuerte aprovecharse del débil pero esto también en el área económica, el estado ha de cuidar que unos pocos no medren gracias al esfuerzo de unos muchos. Esa, y no otra, ha de ser la misión del estado porque si no fuera así ¿Cuál sería su utilidad sino la de mantener un status quo en favor de una nueva aristocracia denominada grandes contribuyentes? ¿Y que es un gran contribuyente? ¿Aquel que paga una gran suma de dinero que no le significa más de un 10 o 15% de sus ingresos o aquel que paga una pequeña suma de dinero que sin embargo significa el 30 o 40% de los mismos?

¿El estado está obligado a proteger a los más débiles o hemos vuelto a permitir que solamente sobreviva el más apto? ¿No cuidamos de nuestros menos aptos? ¿No importan acaso? Y en una sociedad neoliberal hemos de recordar que la palabra débil también incluye el aspecto económico, a los débiles de bolsillo, los sin trabajo, los sin techo.

¿Por qué es tan utópico el pretender que un estado se rija por principios humanistas, de igualdad, de protección y solidaridad? ¿Por qué se sigue pensando que el sálvese quien pueda y el egoísmo son las formas correctas de construir un estado moderno?

¿Cuál es la razón de que un presidente o un funcionario se crean con el derecho de decir a un ciudadano que se calle? ¿O de decirle de que puede y de que no puede hablar? ¿Dónde descansa la legitimidad de un estado si no es en el bienestar del pueblo? Porque el pueblo no es del estado, sino que el estado es del pueblo, y eso es algo que supongo ya se ha olvidado.

La ley está y sirve para asegurar la convivencia, el estado está para servir al ciudadano, la policía como protección y no como represión, la justicia al servicio del ciudadano y no como brazo de presión del servidor del ciudadano, la salud como un derecho de todos, la educación como derecho de todos, la vivienda como un derecho de todos, y comprender de una vez que los derechos no se dan, sino que se tienen, y que reglamentar el ejercicio de un derecho es exactamente igual que quitarlo, y que un derecho que no se puede ejercer de manera efectiva en realidad no se tiene.

sábado, 8 de diciembre de 2007

¿concentración de riqueza o dólar en crisis?


Y al final saltó la liebre. Irán se decidió y comenzará a vender su petróleo en euros, abandonando el dólar, la noticia fue dada en el día de hoy por Reuters y aunque Irán ya venía desde hace un tiempo atrás aumentando sus exportaciones de crudo en euros esta noticia transformaría esa tendencia en oficial y, aparentemente, en irreversible.

Venezuela e Irán eran los dos miembros de la OPEP más interesados en cambiar la moneda utilizada para la transacción del crudo, sus argumentos nacían de la inestabilidad demostrada en los últimos años por la moneda estadounidense y de la necesidad de utilizar una moneda con la estabilidad suficiente como para evitar la erosión de las ganancias de los países exportadores pero a nadie puede ocultársele que ambos países integrantes de la OPEP mantienen, desde hace años, relaciones que bien podrían definirse como hostiles con este país del norte.

Sin embargo, hablar de valores records en el precio del petróleo ignorando el efecto que la inflación ha tenido sobre el dólar es creer que 100 dólares de hoy son iguales, en poder adquisitivo, a 100 dólares de hace 20 años.

En el gráfico que acompaña este análisis (Extraído de Inflationdata.com) podrán ver la evolución de los precios del barril de petróleo en dólares ajustados según la inflación (línea roja) donde es posible apreciar que el valor record del barril de petróleo se alcanzó en diciembre de 1.979 con un valor de U$S 38 qué, ajustados según la inflación, se corresponderían con U$S 100,27 de principios de enero del 2.007, a su vez, 100 dólares de principio del 2.007 poseían más valor adquisitivo que 100 dólares de finales del 2.007, más si tenemos en cuenta la acelerada caída del valor del dólar frente al valor del euro, entre otras monedas.

A su vez, los países de la OPEP se han negado a incrementar la oferta de crudo argumentando que el incremento del valor del barril se debe a la especulación financiera y no a la existencia de un desequilibrio entre la oferta y la demanda. El representante del gobierno venezolano manifestó que la caída del precio en un 11% la pasada semana era un claro indicador de la existencia de maniobras especulativas (ver El País del 6 de diciembre de 2007).

Lo que esta situación nos permite ver es que el mercado global no solo es manipulable por los grandes agentes financieros, sino que es manipulado de hecho y que todos sufrimos las consecuencias de esta manipulación.

Desde mi punto de vista la caída del precio del dólar frente al euro es también una manipulación que permitirá, como siempre, absorber riqueza por parte de unos pocos a costa de la pobreza de unos muchos. Explico y doy un ejemplo:

No existe una tabla que fije el valor de una cosa. De hecho podríamos decir que en microeconomía se acepta que el Precio Ideal de un producto es aquel que coincide con el Valor Percibido por el cliente de este producto.

La web Solidaridad.net informa en una de sus páginas que el costo de fabricación de los medicamentos contra el sida es de 50.000 pesetas (aproximadamente 300€) mientras que el precio de estos medicamentos ronda los 2.000.000 de pesetas (unos 12.000 euros). Las farmacéuticas pueden exigir este precio dado que el valor percibido por los “clientes” de estos medicamentos es altísimo, es el valor de sus vidas.

Bien, eso en el caso de los medicamentos contra el sida pero analicemos algo más prosaico como el valor de las acciones de una empresa en la bolsa y como pueden manipularse. Para esto nos podemos basar en un caso real, el de la empresa ENRON Corporation, en los EE.UU.

Esta empresa a través de la manipulación de sus resultados financieros y de una apropiada campaña destinada a seducir los medios informativos consiguió ubicarse entre las 7 primeras empresas del país y fue elogiada en las páginas de revistas como Fortune quien la designó como una de las 100 empresas más innovadoras del país durante 5 años consecutivos.

Luego, aparecieron una serie de rumores que provocaron la caída de las acciones de la empresa, en un tiempo brevísimo, desde valores que rondaban los 85 dólares hasta valores de 30 dólares por acción, lo que significó el desastre financiero para innumerables pequeños inversores y grandes pérdidas para muchos fondos de pensión.

Sobre lo que deseo llamar la atención es, sin embargo, que una campaña de prensa favorable aumenta el valor percibido de un producto en la mente del consumidor por lo que estará dispuesto a pagar más dinero por él, mientras que una campaña desfavorable disminuye este valor percibido. En la bolsa, donde el precio de las acciones varía día a día, esto es percibido más fácilmente que en otras áreas económicas pero puede hacerse, y de hecho se hace, en la mayoría de ellas.

De un tiempo a esta parte los medios de comunicación nos informan de la pérdida de valor del dólar, por esta causa muchas economías están deshaciéndose de sus inversiones en dólares, bonos del tesoro de los EE.UU. por ejemplo, cada vez a menor precio en un intento de migrar hacia valores más estables como la libra o el euro.

Sin embargo no deberíamos olvidar los, al menos, dos factores beneficiosos que tiene este hecho sobre la economía de los EE.UU. Por una parte le permite equilibrar su balanza comercial sin esfuerzo ya que los productos que importan desde otros países se ven revalorizados y, por lo tanto, aumentan de precio lo que dificulta su venta al reducir el número de los compradores potenciales de estos productos, es decir, les reduce el mercado. Por otra parte pueden recuperar muchos de sus bonos del tesoro a precios paupérrimos comparado con el que poseían años atrás, es decir, compran su deuda externa a precio de saldo frenando su índice de crecimiento.

Pero la pregunta del millón es ¿Pueden volver a revalorizar su moneda? Y la respuesta es sí, no en vano son la primera economía mundial y no en vano la economía de los EE.UU. es responsable de mantener miles de puestos de trabajo en los países que venden sus productos en él, como los países Europeos, China o Japón, sinoque también es el país que permite a estos países equilibrar sus cuentas y mantener saludables sus economías. Dicho de otra forma, el impacto de una crisis económica en los EE.UU. se trasladaría con velocidad inusitada hacia todos aquellos países que en los últimos años se han beneficiado de las relaciones comerciales mantenidas con él. China, Japón y la misma Europa deberían lamerse más de una herida y aplicar políticas altamente austeras y ni aún así podrían escapar de una recesión económica comparable al crack del 29 de la bolsa estadounidense.

De allí que muchos países que se saben profundamente interrelacionados con la economía estadounidense tengan más interés en mantenerla que en su caída y apuesten a una recuperación del dólar al medio plazo.

Esta situación, acompañada de una campaña de prensa hábil, aumentaría el valor percibido del dólar en la mente de los inversores y la moneda estadounidense recuperaría su salud en un tiempo más que apropiado. De hecho, de la misma forma en la que se ha derrumbado el valor del dólar en el mercado internacional puede derrumbarse el valor del euro ya que muchos bancos europeos han invertido en bonos del tesoro de los Estados Unidos. Si los medios informativos europeos comenzaran a poner en tela de juicio la solidez de las distintas instituciones bancarias de la U.E. la confianza de la gente en ellas caería y existiría el riesgo de que se produzca un retiro masivo de depósitos lo que, como sabemos aquellos que hemos presenciado alguno, causa la devaluación monetaria al mismo tiempo que el colapso financiero.

Este tipo de elucubraciones, al mismo tiempo que me introducen de lleno entre aquellos que creen en la existencia de distintas conspiraciones a escala mundial, me animan a decir que el fin de esta historia estará enmarcada en un dólar recuperado frente al euro, un número de grandes millonarios aún más millonarios, un gran número de pequeños inversores arruinados y un nuevo renacer de la influencia estadounidense en el mundo que bien podría conocerse como El Imperio Contraataca.

martes, 4 de diciembre de 2007

táctica y estrategia


Cuando alguien habla de pensamiento táctico o de pensamiento estratégico habla de dos formas necesarias e interrelacionadas de planificación, a grosso modo podemos decir que el pensamiento táctico está contenido por el pensamiento estratégico pero este no está contenido en el primero. Esto pareciera implicar, necesariamente, que la táctica se desprende de la estrategia y normalmente es así, pero al mismo tiempo la estrategia está limitada por las posibilidad de aplicar ciertas tácticas y la imposibilidad de aplicar otras. De esta forma podemos concebir al pensamiento estratégico y al pensamiento táctico en toda su honda interrelación y allí, también, encontramos la razón por la cual ha dejado el campo de batalla para trasladarse y ser aplicado en la administración de las organizaciones.

Pensar estratégicamente es pensar al largo plazo, es trasladar la situación organizacional hacia una posición deseada desde una posición dada pero también es reaccionar a cambios del entorno, entendiéndose como entorno todo lo que rodea a una organización y tiene importancia para su subsistencia. Al ser aplicado un plan estratégico este produce cambios en su entorno, cambios que podrían haber sido previstos en la planificación o que, por imprevistos, obligan a introducir mejoras en el plan original, por lo que podemos identificar una relación pensamiento->acción->reacción->pensamiento, es decir, un circuito de retroalimentación.

Sería más sencillo de explicar diciendo que los cambios introducidos en el ambiente generan una reacción de este ambiente hacia el cambio que puede sinergizarlo positiva o negativamente. Existe una sinergia positiva cuando dos factores sumados producen un efecto mayor que el de cada uno por separado y viceversa. Cualquier estratega intentará potenciar e impulsar la sinergia positiva y tratará de disminuir o controlar los daños en caso de sinergia negativa.

El problema que surge al aplicar una plan estratégico es la inexistencia de una correlación temporal inmediata entre el cambio producido y la respuesta del medio, se produce como un efecto resorte que ralentiza tanto el efecto como la respuesta a ese efecto, y para identificarlo se precisan herramientas indicadoras que las organizaciones llaman ratios o índices (renta per cápita, índice de endeudamiento, índice de liquidez, etc.).
Para una mejor comprensión supongamos que deseamos viajar de la ciudad X a la ciudad Z para llegar a una hora determinada (Objetivo estratégico deliberado). Seleccionaremos la ruta a seguir, la hora de salida, la velocidad a la que deberemos viajar, las detenciones que necesitaremos hacer ya sea para repostar combustible o tomar un breve descanso (táctica del viaje). Luego partimos y nos detenemos en el primer sitio elegido y seguramente empezaremos a tomar en consideración las variables del entorno, esto es, el estado del camino elegido, el estado del tráfico, clima, etc. y controlaremos cuanto hemos tardado en llegar hasta ese punto, supongamos que pensábamos tardar 100 minutos pero nos llevó 125 minutos llegar hasta allí, es decir, un 25% de desviación en el tiempo estimado (esto sería un ratio de puntualidad) y el resultado de este control nos impulsará a cambiar las tácticas empleadas para alcanzar nuestro objetivo estratégico (y aquí entran a jugar las consideraciones acerca de las variables del entorno) o llamaremos a destino para avisar que llegaremos tarde (cambio en los objetivos estratégicos) si nuestra conclusión es que no tenemos forma de corregir la desviación detectada.

En este viaje, la primera respuesta a las tácticas empleadas se identificó a los 125 minutos de empezado, al aumentar la complejidad del hecho sobre el cual aplicamos una estrategia aumenta el retardo en la respuesta como, por ejemplo, si hoy aumentamos las tasas de interés bancarias el efecto de esta alza sobre la toma de créditos comenzará a apreciarse a los dos, tres o más meses de la fecha en la cual se llevó a cabo y este retardo entre acción y reacción hace difícil el asociar ciertas medidas tomadas con el efecto provocado por estas.

Al contrario de los empresarios y gerentes de empresas, los que administran un estado democrático desde cargos electivos dependen de su imagen y de sus éxitos para poder aspirar a ser reelegidos y para ellos es un inconveniente este retardo entre la acción y la reacción de una medida. Supongamos que un gobierno sabe que aplicando una política de austeridad puede solucionar una crisis económica heredada de un anterior gobierno, pero al mismo tiempo sabe que las medidas a tomar lo harán sumamente impopular y que el punto de inflexión de la crisis, el momento cuando esta empiece a remitir si se aplica este plan de austeridad llegará al final de su mandato destrozando todas sus posibilidades de re-elección, inmediatamente asumirá que todos identificarán al nuevo gobierno como al solucionador de la crisis y no a quien se vio obligado a tomar medidas sumamente impopulares, y ningún gobernante del mundo está, por lo general, dispuesto a sacrificarse para que los laureles se los lleve otro.

Esto provoca que la mayoría de quienes ocupan cargos electivos apuesten más por la táctica que por la estrategia y las consecuencias de esto es que aunque los resultados tácticos puedan ser brillantes en el corto plazo al no existir una coordinación entre las distintas tácticas aplicadas el resultado suele ser negativo en el decurso del tiempo pero dado que, normalmente, estos efectos negativos pueden descargarse sobre las espaldas de quienes asuman el nuevo gobierno no se perciben como un problema para determinada clase de políticos.

Una analogía práctica nos dice que si navegamos siendo azotados por una tormenta mantenernos a flote es tan importante como saber hacia donde vamos y de a que tipo de tormenta nos enfrentamos porque, y hay muchos ejemplos de estos, quizás nos felicitemos creyendo haber salido cuando en realidad solo hemos llegado al ojo de un huracán.

Notas relacionadas:



domingo, 2 de diciembre de 2007

las desventajas de creer


Lo más difícil del oficio de escritor no es, como suele pensarse, encontrar la primera frase o el final, sino encontrar la historia acerca de la cual escribir. Una vez hallada el resto es fácil, ocurre casi por necesidad y urgencia y esto es así cuando deseas escribir un poema, un relato o novela o una nota periodística o un ensayo.

Lo paradójico es que vivimos en un mundo infinito en historias reales o inventadas, desde la que puede ocultarse, por ejemplo, detrás de la sonrisa estereotipada de quienes trabajan de cara al público como la que vegeta detrás del basurero que persigue día a día el camión que devora lo que la ciudad descarta. Todos tenemos historias y estas se entrelazan y mezclan y reconvierten en otras, como si se retroalimentaran de sí mismas, pero nos cuesta encontrarlas, discernirlas, detrás de los gestos cerrados, caras hurañas, sonrisas falsas, conductas arquetípicas.

Por eso siempre he creído que una de las cualidades más importantes de un escritor es la empatía, no logro concebir que pueda escribirse desde la indiferencia, aunque hay quien lo hace y goza de efímera relevancia. El escritor ha de ser o bien empáticos con el mundo o bien empáticos con ellos mismos, porque algo que muchas veces olvidamos es ver las cosas desde nuestro particular y propio punto de vista y no a través de lo que nos dicen, cuentan o nos han enseñado. Cierto es que la personalidad de cada uno es la suma de cientos de personalidades antiguas, que se entrelazan y mezclan y retroalimentan como las mismas historias, y que nuestro punto de vista o criterio nace de la diversidad de criterios que nos han alimentado. Por eso es también tan importante el ser curioso.

Alguien que escribe, yo en este caso, va dejando en el papel trazo tras trazo partes de un mapa que no es otra cosa que el mapa de sí mismo pero pocos lectores no entrenados podrían descubrir a quien se descubre de esta forma. Solemos creer, solemos creer lo que está escrito porque al leer lo que está escrito las palabras resuenan en nuestras cabezas como si brotaran de nosotros y pocas veces, muy pocas veces, cuestionamos lo que leemos.

Sí, sé que hay personas que poseen el oficio de cuestionarlo todo, de verificar y volver a verificar lo que se dice, como se dice, para lograr entresacar lo cierto de lo que no lo es tanto, para conseguir discernir los hechos reales, sea lo que sea lo que entendemos por realidad, de los hechos tergiversados pero la gran mayoría suele creer lo que lee siempre y cuando lo que lee no choque frontalmente con sus creencias más íntimas o principios más firmemente sostenidos.

Los grandes políticos, una raza en extinción en nuestros tiempos, solían leer profundamente una gran cantidad de periódicos, opositores u oficialistas, de izquierda, centro o derecho, todos poseían pequeñas partes de una verdad que contribuía a concebir una noción más aproximada a lo que sucedía de la que se obtendría al leer un solo diario. La gente de la calle no hace esto por distintas razones, desde la puramente económica hasta la de no tener tiempo, se aficiona a una manera de decir las cosas y se forma e informa a través de un periódico determinado que, generalmente, defiende y apoya su punto de vista, su criterio. El problema que encontramos en esto es que nos posicionamos en uno de los ángulos a través del cual se puede contar una historia y esto impacta directamente sobre nuestro criterio, cerrándolo.

Dentro de este juego la televisión funciona como una especie de dictador omnipresente. La tenemos allí y la encendemos para que nos haga compañía, pero es una compañía que puede ser peligrosa al influenciar nuestros pensamientos y acciones. No en vano vivimos la explosión del consumismo, no en vano tendemos a ver al hemisferio occidental como bueno y al oriental como malo, no en vano en mi país, Argentina, ciertos periodistas recibían desde subsidios hasta publicidad o directamente sueldos del gobierno de turno. Si desde la televisión y los diarios se repite continuamente “estamos en crisis”, la gente de la calle, yo o vos, terminamos por creerlo aunque no sea cierto.

Nosotros, los ciudadanos de la calle, no podemos darnos el lujo de continuar siendo el objetivo impasible de información y actitudes tendenciosas, debemos negarnos a aceptar la ventana parcial que determinadas personas o medios abren para que veamos los hechos de la forma en que ellos quieren que sean vistos.

Debemos acceder a distintos puntos de vista para tener la capacidad de analizar un hecho desde la mayor cantidad de ángulos posibles para poder, de esta forma, construir nuestra opinión, una opinión informada pero no formada por quienes intenta utilizar el inmenso poder que tienen en sus manos con fines privados o corporativos.

Contrastar fuentes, hechos, opiniones, etc., nos da la imagen más aproximada de lo que ocurre, conformarnos con saber lo que desean que sepamos, resignarnos a recibir la información de una sola fuente y ya digerida y manipulada solo contribuye a hacernos ignorantes.

Nuestro poder, el poder del ciudadano de la calle, comienza en su formación y en la capacidad de discriminar la información que recibe y no podemos dejar ese poder también en otras manos. A quienes gobiernan y a quienes desean gobernar no les interesa que el ciudadano que han de gobernar sepa y conozca y pueda interpretar lo que ocurrió, ocurre o se planea, le interesa solamente que el ciudadano seleccione entre un montón de baratijas aquellas que más le gustan, sin cuestionar como fueron hechas o de donde provienen o si realmente no les costará nada y les traerá beneficios. Y quienes gobiernan no son solo los políticos de turno, sino también los empresarios a través del lobby y todo aquél que haya tenido la habilidad suficiente como para manejar un determinado caudal de dinero o de votos.