viernes, 17 de abril de 2009

que va a ser que soy ingenuo


Durante mucho tiempo pensé que una democracia no involucraba solamente el derecho del pueblo a elegir libremente sus representantes para constituir el gobierno de un Estado sino que implicaba algo más como, por ejemplo, que todos los ciudadanos de un Estado democrático gozan de los mismos derechos y obligaciones, que ningún Estado democrático debería permitir o favorecer la existencia de sectores que gocen de privilegios especiales de carácter permanente y, mucho menos, ningún Estado democrático debería permitir la existencia de privilegios hereditarios, que en todo Estado democrático el costo de la operatoria estatal es cubierto de forma que cada ciudadano aporte una parte de este costo de manera directamente proporcional a sus ingresos (Quien más gana más aporta y viceversa), y que un Estado democrático no ha de permitir la discriminación negativa o positiva, no ha de observar impasible la existencia de sectores excluidos ni ha de permitir que sus ciudadanos se encuentren ante una situación de desamparo.

Pues, que mi único acierto es que tenemos derecho al voto.

Existe desigualdad ante la ley, un alcalde condenado por, cohecho, malversación de fondos públicos, prevaricación urbanística relacionada con la concesión de licencias ilegales, etc., cumple 2 años y medio de prisión antes de salir en libertad “bajo fianza” y, por otra parte, tres sindicalistas que roban unos carros de comida por un valor de 297 euros en un supermercado durante una protesta pueden recibir dos años de cárcel si el Juez tiene el descaro de escuchar lo que desea el Fiscal, el solo hecho de haber pedido esa pena señala una desigualdad clara ante la ley y el mensaje sería “prevarica, que cuesta menos”. Por mi parte, siempre había creído que robar era robar y que la pena dependía de la violencia empleada y del monto sustraído pero, va a ser que no.

Existe desigualdad en el derecho a acceder al servicio de asistencia sanitaria gratuita según se tenga, o no, empleo. Un desempleado ve dificultado su acceso a la seguridad social y, pasados los noventa días de haber dejado un trabajo o de haberse extinguido el seguro de desempleo pueden llegar a facturarle los servicios de asistencia sanitaria prestados.

Existe una desproporción en lo que aporta un ciudadano común para el sostenimiento de los costes del Estado y lo que aporta un ciudadano de grandes ingresos o una empresa, la relación es casi inversamente proporcional a los ingresos (cuando más ganas, menos pagas en proporción), gracias al IVA y una serie de impuestos directos justificados de manera tal que pensemos que “se preocupan por nosotros”.

Existen privilegios hereditarios, como el privilegio de un autor de obra artística o de un inventor de recibir , bajo el nombre de derecho de autor o de patente, un canon por el trabajo que hizo una sola vez y que luego cobrarán sus herederos mientras que un trabajador tiene “derecho” a recibir una pensión (jubilación) derecho que consiguió aportando una suma determinada de los ingresos que percibió durante toda su vida laboral (Siempre había pensado que uno no tenía que pagar para gozar de sus derechos, pero se ve que sí).

Pues, que democracia es eso, tener derecho a votar por representantes que jamás de los jamases defenderán nuestros derechos sino el derecho de la gente que les importa y conocen, o desean conocer, o les beneficie tener como conocidos.

Pues que democracia es eso, que el mayor delito que un político pueda cometer, traicionar la confianza que el pueblo ha depositado en sus espaldas para que se desempeñe defendiendo los intereses de todos, pague esa culpa con dos años y medio de prisión y luego salga a caminar bajo el sol como si nada.

Y si vamos más al ajo ¿Por qué se considera cultura un cuadro, una canción, un poema y no, como dice el Real Diccionario Español, el conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.?

Es una falacia decir que los derechos de autor protegen la cultura porque, de acuerdo a lo anterior, se protege la cultura si se facilita el acceso a ella a todos los ciudadanos, porque todos colaboramos generando porcioncitas de esa cultura general que luego identifica a un pueblo.

2 comentarios:

Un cura dijo...

Creo que yo también soy ingenuo... pero merece la pena defender que otro mundo es posible. Un saludo.

Sergio G. Rabadá dijo...

Gracias por el saludo y es un placer que haya pasado por aquí.

He visitado su blog.

Un abrazo.