
Definido el paradigma como el conjunto de creencias, valores y experiencias de una persona dada mediante el cual esa persona entiende lo que percibe construyendo su idea de Realidad, es lógico suponer que modificando uno o dos de estos factores podemos modificar la manera de entender lo que se percibe y, por lo tanto, modificaremos su Realidad.
Esto, que parece imposible, ha sucedido en incontables ocasiones. Un avance científico, por ejemplo, puede provocar una modificación brusca del paradigma y cuando esto sucede puede encontrar una fuerte oposición social y hasta el rechazo general, tal como les ocurrió a Galileo y posteriormente a Darwin, para ser aceptado luego de manera paulatina.
Otros ejemplos de manipulación del paradigma a nivel social se encuentra en la historia, más precisamente, en la forma en la cual el partido nazi llega al poder en Alemania. El encargado de la publicidad del partido era consciente de que una mentira repetida la cantidad suficiente de veces se convertía en verdad y ese fue el sistema empleado.
En la actualidad este sistema sigue empleándose, basta con ver como dan una misma noticia dos periódicos de distinta ideología, pero también se utiliza esta propiedad de los paradigmas para manipular la bolsa, la economía en general, etc.
Podemos percibir que una empresa determinada es solvente y que conviene invertir en ella, sin embargo esta solvencia puede ser falsa, inexistente, y estar solventada por una hábil acción de Marketing. Para que de mejores resultados podemos fortalecer esta imagen con el aval de una de las más prestigiosas firmas auditoras conocidas. Tal fue la forma en la cual la empresa Enron se transformó en una de las compañías favoritas de los inversores estadounidenses, sin embargo, al ser descubierta la forma en la cual operaba esta sus acciones cayeron vertiginosamente, constituyéndose como una de las mayores estafas conocidas.
Esto nos indica que modificar el paradigma modifica nuestra percepción de lo Real, es decir, nuestra Realidad, pero cuando la distancia entre la Realidad y lo Real es demasiada el ser humano tiende a modificar su paradigma para reinterpretarla. Podemos influir, pero no eternamente y cuando más difícil sea discernir la distancia entre Real y Realidad provocada espuriamente más posible será el realizar una manipulación exitosa, cuando más personas o instituciones que tienen, para nosotros, autoridad avalen esa modificación, más exitosa será la manipulación realizada.
Otro ejemplo de esto es la forma en la cual pretende controlarse la inflación, para ello se sube aún más el Euribor y se hace hincapié en que no han de incrementarse los salarios, cuando en realidad la inflación, definida como la emisión de dinero en un índice superior al incremento del PBI o PNB, está mayormente provocado por la gran acumulación de capital de los grandes inversionistas y empresas cuyas fortunas impactan más poderosamente la economía de este país que los jornales y salarios de la masa trabajadora.
Se nos dice que el aumento de salario provoca inflación, cuando la inflación es provocada por las grandes empresas productoras de bienes y servicios que incrementan sus precios para mantener constante sus márgenes de beneficios y poder capturar así el excedente de circulante sin tener que invertir más en maquinarias y/o empleados.
Tanto se han repetido estas cosas que tendemos a incluirlas en nuestro paradigma interpretando así lo Real de la manera en la que se espera que lo interpretemos, esto es, en beneficio de las clases más pudientes que son quienes poseen todos los resortes económicos y el poderío financiero.